CUBA: ¿A LAS PUERTAS DE LA LIBERTAD?

 

            Reproducimos a continuación información y opiniones de muy diverso  tenor surgidas a raíz de la noticia de la enfermedad de Fidel Castro.  Personalmente, somos escépticos con respecto a la opinión bastante generalizada de que la muerte del tirano será la llave que abrirá las puertas de la libertad para el pueblo cubano. No olvidemos que las tiranías de corte comunista no se derrocan sino por decisión de la cúpula dirigente y que el aparato represivo en Cuba seguirá funcionando mientras el Partido así lo determine. La esperanza es, sin embargo, una luz en el camino. La última que se pierde.

Eliana Onetti

 

 

Raúl Castro se reunió el martes con el secretario de Estado del Vaticano en su primer encuentro diplomático como jefe de Estado.
El nuevo mandatario, que tomó posesión el domingo en sustitución del convaleciente Fidel Castro, conversó con Tarcisio Bertone en la sede del Consejo de Estado donde solo se permitió acceso a un reducido grupo de reporteros gráficos.
A la reunión asistieron los vicepresidentes Carlos Lage y Esteban Lazo, el canciller Felipe Pérez Roque, entre otros funcionarios y dignatarios de la iglesia.



 

 

 

AFP.- El nuevo presidente de Cuba, Raúl Castro, sonríe durante la Asamblea Nacional cubana.
El general Raúl Castro Ruz, de 76 años de edad, fue elegido hoy presidente de Cuba y sucede a su hermano Fidel, de 81, que estuvo en el poder 49 años y 55 días, casi la mitad de la vida independiente de la isla.


Castro designa a su hermano Raúl y le obliga a consultarle las decisiones «trascendentes»

C. MUÑOZ (MADRID)


    Tal y como se esperaba, Raúl Castro sucede a su hermano Fidel en la jefatura del Estado cubano. El anuncio del ratificado presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, confirmó ayer que el convaleciente dictador cubano, de 81 años, se alejó del poder después de casi cinco décadas sin dejar ningún cabo suelto. Vestido con traje de chaqueta y corbata gris, el nuevo presidente de Cuba, de 76 años, pidió a la Asamblea Nacional del Poder Popular durante su discurso que le permita consultar a su hermano en las decisiones de «especial trascendencia» para el país, lo que, como era de prever, fue aprobado por unanimidad. El general Castro se refería a cuestiones tan vitales para Cuba como son la «defensa, la política exterior y el desarrollo económico».
    Otro nombramiento significativo fue el del revolucionario histórico José Ramón Machado, de 77 años, como «número dos» del régimen en sustitución de Raúl Castro. Aunque muchos pronósticos apuntaban a Carlos Lage, de 56 años, como primer vicepresidente del Consejo de Estado, el candidato de la lista única fue al final Machado. Influyente miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista, es considerado el más ortodoxo de quienes se oponen a la apertura política y económica del régimen.
«Eliminar prohibiciones»
    Raúl Castro, que en los últimos meses se había referido a la necesidad de «cambios estructurales» en el país, anunció también durante su proclamación que en las próximas semanas comenzarán a «eliminar las más sencillas prohibiciones» que afectan a los cubanos. Anticipó además la reestructuración de la Administración y una reducción de los organismos del Estado para «hacer más eficiente la gestión» del Gobierno.
    Los 614 diputados, la mayoría militantes o simpatizantes del Partido Comunista de Cuba (PCC), votaron una lista única de candidatos al Consejo de Estado, cuyo presidente es la máxima autoridad de la isla. Los vicepresidentes del nuevo Consejo de Estado son Carlos Lage, Juan Almeida, Esteban Lazo, Abelardo Colomé Ibarra y Julio Casas Regueiro, todos ya dirigentes conocidos del régimen, informa Efe.
En la primera parte de la sesión parlamentaria, durante la que el asiento de Fidel Castro permaneció vacío, Ricardo Alarcón, de 71 años, fue reelegido presidente de la Asamblea Nacional para un cuarto mandato de cinco años.
«Falsas expectativas»
    Fuentes de la disidencia interna aseguraron ayer a este periódico que la elección ha despertado «falsas expectativas» en el exterior porque «todo estaba predeterminado». Sí destacaron, sin embargo, el hecho de que Fidel Castro «por primera vez no preside el Consejo de Estado» desde su creación en 1976. «Lo interesante es qué van a hacer a partir de ahora, si van a emprender las necesarias reformas, no el cambio de sillas», señalaron.
    El nuevo mandatario del régimen cubano arremetió también en su discurso de investidura contra Estados Unidos: «Hemos tomado nota de las declaraciones ofensivas y abiertamente injerencistas del imperio y de algunos de sus más cercanos aliados». Horas antes, la Casa Blanca había aprovechado el momento histórico del relevo de Fidel Castro para, a través de su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, instar al régimen a dar un giro hacia «un cambio democrático y pacífico», que incluya la liberación de «todos» los presos políticos, el respeto a los derechos humanos y elecciones libres.

 

 

Fidel Castro se retira, todo sigue igual en Cuba

Larry Nieves


    Se retira el dictador vitalicio cubano, Fidel Castro, "informa" el Partido Comunista. Dos cosas vienen rápidamente a la mente, mientras se esperan más acontecimientos en la isla de Cuba:
    El "retiro" de Castro es una admisión de que el viejo está más muerto que vivo. Pero eso es algo que ya todos sabíamos, ¿no? Las cosas no van a cambiar substancialmente en Cuba en el corto plazo. El hermano de Fidel, Raúl Castro ha estado en el poder ya más de un año ejerciendo labores dictatoriales y es poco lo que ha podido mostrar en términos de "transición" o "reforma". Si uno se convence de las dos cosas anteriormente dichas, da risa entonces leer los titulares de la prensa. Algunos ejemplos:

Terra: Disidentes ven en renuncia de Fidel Castro posibilidad de comienzo de cambios.
El Universal (Venezuela): Copei: Renuncia de Castro debe facilitar transición hacia la democracia.
El Tiempo (Colombia): Sorpresivo anuncio de renuncia de Castro divide a comunidad internacional.


    Podría seguir buscando, pero usted ya se hace la idea. El hecho no es sorpresivo, ni es oportunidad de nada. Si los cubanos no se han rebelado en 50 años, ¿qué les hace pensar que lo van a hacer ahora? O, visto desde otra perspectiva, ¿si la dictadura cubana no se ha reformado en 50 años, qué les hace pensar que lo va a hacer ahora?
    Ah, bueno, quién sabe. La verdad es que nadie sabe. Probablemente lo que los cubanos estaban esperando era que Fidel pasara a mejor vida para empezar a resolver sus problemas y a poner las cosas en su lugar. Lo dudo.
    ¿Cómo va a afectar el retiro de Castro a Venezuela? Creo que el status quo de las relaciones bilaterales se mantendrá, mientras Raul mantenga dominio de la situación.
    De todo esto, lo que los venezolanos tal vez podamos sacar es una pequeña lección: mientras no se cambie el sistema estatista por un capitalismo liberal, quien gobierne es de poca importancia. Eso debe ir quedando abundantemente claro a medida que Raúl Castro substituye a su hermano y las cosas no cambian fundamentalmente. Ya van más de 18 meses que Fidel no gobierna y el socialismo cubano sigue vivo.
    Como un cáncer.

 

 Carlos Lage, ¿un Gorbachov cubano?

Luis Fajardo
BBC Mundo


    Con la retirada de Fidel Castro y la casi segura elección de su hermano Raúl como presidente de Cuba, el reposicionamiento en la jerarquía cubana ha hecho que corran fuertes los rumores de que el actual vicepresidente, el “joven” Carlos Lage, de 56 años, reforzará su poder y se posicionará como “número 2” del gobierno, por encima de otras figuras como el canciller Roque Pérez o el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón.
    Su nombramiento por Fidel entre los seis hombres de confianza que, junto con Raúl, dirigen el país desde que el líder cubano delegó sus funciones en julio de 2006, refrendó la importancia que Lage tiene.
    Lage nació en La Habana el 15 de octubre de 1951 y se licenció en pediatría, para saltar desde la universidad al escenario político, como presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU).
    Al decretarse en los primeros meses de 1990 el “periodo especial”, como consecuencia del desmoronamiento de la Unión Soviética, el partido le puso al frente de la Comisión del Sistema de Dirección y Planificación de la Economía. Fue el encargado de mostrar en el Congreso del PCC de 1991 la realidad de una economía que tenía por delante un auténtico calvario.
    Cabeza visible entonces de las reformas económicas, a él y a Raúl Castro se les atribuyen algunas de las medidas aperturistas que emprendió el régimen durante aquellos años de asfixia económica.

 


Estados Unidos dijo no tener planes inmediatos para levantar el embargo.


    Carlos Gutiérrez, secretario de Comercio de Estados Unidos, aseguró que Fidel Castro sigue jugando un papel clave en el poder cubano, pese al anuncio de su renuncia a la presidencia de ese país.
    En entrevista telefónica concedida a BBC Mundo, Gutiérrez -de origen cubano- indicó que no se vislumbra un fin del embargo comercial estadounidense contra Cuba, a menos que este país cumpla con varios requisitos en la protección de los derechos humanos y otras exigencias contempladas en la ley de Estados Unidos.
    Al preguntársele cuándo terminaría el embargo, teniendo en cuenta que Castro ya había anunciado su retiro, el secretario de Comercio aseguró:
"Fidel Castro no se ha ido... Lo que anunciaron es simplemente un juego de sillas musicales con títulos".
    "Castro sigue ahí, su régimen esta ahí, los prisioneros políticos todavía están en la cárcel, la crueldad y la opresión contra el pueblo de Cuba está ahí, nada ha cambiado", agregó Gutiérrez,
    Insistió en que el mismo Fidel Castro seguirá jugando un papel importante en el régimen cubano. "No tenemos ninguna duda de eso". El funcionario insistió en las condiciones necesarias para levantar el embargo.
    "Que den libertad a todos los presos políticos; hay gente que está viviendo en condiciones inhumanas en las cárceles, sin alimentos, atención medica, torturados. Eso tiene que ser lo número uno y, de ahí, una serie de condiciones de derechos humanos, de dignidad de los seres humanos que viven en Cuba, que no han tenido libertades en los últimos 50 años". "Son condiciones muy especificas que, incluso, son parte de nuestra ley", agregó.
    Para el secretario de Comercio, el hecho de que Estados Unidos tenga relaciones comerciales con otras naciones gobernadas por partidos comunistas, como China o Vietnam, no quiere decir que deba tenerlas con Cuba. "Es comparar naranjas con manzanas", dijo, alegando que los ciudadanos cubanos tienen menos libertades que sus homólogos en China. Gutiérrez indicó que las condiciones en Cuba eran más cercanas a las de Corea del Norte.


    BBC Mundo pudo conversar en exclusiva con Pedro Pablo Álvarez, uno de los presos políticos del "Grupo de los 75" liberados en la isla este sábado tras pasar cinco años en prisión y que ahora se encuentra en España. Álvarez se muestra precavido a la hora de valorar la repercusión de la renuncia de Castro.
Cambios económicos
    "Quizás sea una maniobra más, aunque a estas alturas eso ya no funcionaria. Quizás quiere ver la reacción del pueblo, ver si le piden de nuevo que regrese. Todo en Cuba es posible". Raúl Castro es un hombre mas pragmático, más preocupado por tratar de satisfacer las necesidades imperiosas que tiene el pueblo de Cuba. En cualquier caso, Álvarez cree que "va a haber algunos cambios, sobre todo en la esfera económica" ya que "Raúl Castro es un hombre mas pragmático, más preocupado por tratar de satisfacer las necesidades imperiosas que tiene el pueblo de Cuba".
    Este disidente, que había sido condenado a 26 años de prisión por ser un "mercenario contrarrevolucionario al servicio de EE.UU.", considera que "la transición debe ser modulada y no traumática". Por eso, en su opinión, "lo primero que necesita el pueblo cubano son cambios económicos y luego pasar a una etapa en la que se iría a los cambios políticos".

    Manuel Cuesta, otros de los opositores cubanos con los que conversó BBC Mundo, cree que "esta decisión tiene que ver con la situación personal que enfrenta Castro y con el conocimiento de que termina una época, tanto en lo político como en lo personal".
    Los analistas consideran que Raúl Castro es más pragmático que su hermano Fidel.
    Cuesta es líder del Arco Progresista, un frente opositor de carácter socialdemócrata que es parte de la disidencia interna pero que está desvinculado de Estados Unidos, de quien se niegan a recibir apoyo. "Es una decisión valiente. Muchos cubanos y mucha gente en el mundo esperaban que Fidel Castro tomara conciencia de que su hora política ha terminado", afirma el opositor.
    Cuesta considera que ahora "Cuba empieza a normalizarse como país" y que los cubanos a partir de ahora tendrán "la oportunidad de encontrarse a sí mismos para iniciar una nueva etapa que debe ser para mejor, tanto para el país como para todos los cubanos".
    Preguntado sobre el papel que jugará la oposición tras la marcha de Castro, el líder de Arco Progresista afirma el desafío para la disidencia "ya no es exclusivamente frente a lo que expresaba y representaba Fidel Castro, sino hacia lo que quiere realmente la sociedad cubana, ya que saber interpretar eso requiere sagacidad e inteligencia". "Quizás eso requiera algo que hasta ahora la disidencia, en la que me incluyo, no ha sabido interpretar", concluye.



Embajador EEUU en España ve en renuncia Fidel verdadero potencial de cambio


    El embajador de Estados Unidos en España, Eduardo Aguirre, cree que la renuncia de Fidel Castro a la Presidencia de Cuba auspicia 'un potencial de cambio verdaderamente significativo', con el que se abre un momento propicio para comenzar a ver una transición hacia la democracia.
    Es una oportunidad para que los cubanos 'por fin marquen su ruta hacia un nuevo amanecer de transición democrática', declara el embajador en un comunicado difundido hoy, en el que se congratula de que Castro abandone un gobierno que 'ha dominado con mano dura por casi medio siglo'.
    Antes de confiar en que próximamente puedan celebrarse unas elecciones libres y transparentes, Aguirre tiende también la mano de Estados Unidos para responder y ayudar al pueblo de Cuba y asegura compartir 'las bendiciones que trae la libertad'.
    Convencido de que el futuro de Cuba tiene que ser determinado por el propio pueblo cubano, el diplomático considera que ninguna solución política debe ser impuesta desde el exterior.
    A su juicio, los países democráticos tienen que encontrar la manera de solidarizarse con 'ese sufrido pueblo' y estar listos para responder 'presente' a solicitudes de apoyo procedentes de Cuba, con el objetivo de crear la necesaria infraestructura política democrática, que refleje una postura que 'armonice con sus convicciones políticas'.

 


Andrés Oppenheimer, MIAMI, Para LA NACIÓN, Jueves 21 de febrero de 2008


     Este es mi humilde pronóstico sobre lo que sucederá en Cuba después de la dimisión de Fidel Castro como presidente del Consejo de Estado de esa isla caribeña: se verán cambios disfrazados de continuidad.
    Sí, leyó bien. Veremos pequeños cambios progresivos -hay que recordar que Fidel Castro sigue siendo, detrás de la escena, una figura imponente en Cuba, y no ha renunciado formalmente para siempre como jefe del Partido Comunista- sin el reconocimiento oficial de que hay una transición en marcha.
    Podríamos ver que Cuba autoriza a más personas a trabajar por su cuenta, como peluqueros, plomeros, taxistas, y en numerosas otras ocupaciones que no están administradas por el Estado, en lo que podría convertirse en una rápida expansión del minúsculo sector privado cubano.
    La dictadura cubana comenzó a otorgar cada vez más licencias de trabajo al sector privado a principios de la década del 90, después del colapso de la Unión Soviética, cuando la economía de Cuba se desmoronó.
    El número de licencias autorizadas por el Estado alcanzó un pico máximo de 209.000 en 1996, pero el propio Fidel Castro las restringió cuando la economía cubana comenzó a recuperarse, ese año, y actualmente se calcula que hay unas 150.000 licencias.
    "Necesitan hacer algo para crear puestos de trabajo, especialmente para la generación más joven", señaló Phil Peters, un analista cubano del Instituto Lexington, de Virginia.
    "Los líderes cubanos coinciden ya en que si no arregla la economía, la supervivencia del socialismo en el largo plazo está en peligro", añadió.
    Podríamos ver una apertura gradual de los mercados agrícolas, lo que probablemente incluirá la entrega de tierras a un creciente número de agricultores, algo que el país necesita urgentemente para aliviar la grave crisis alimentaria.
    "La situación alimentaria es pésima", indicó John Kavulich, un analista del Consejo de Economía y Comercio Cubano-Norteamericano, un grupo privado que reúne información sobre la economía cubana.
    "El gobierno cubano-agregó el experto- dice que la economía creció el 12 por ciento el año pasado, pero la tarjeta de racionamiento para la población sólo tiene validez durante dos semanas."
    ¿Por qué quien suceda a Castro como jefe del Consejo de Estado acelerará el cambio económico? Porque si el sucesor es su hermano, Raúl Castro, él ya dijo públicamente que son necesarios importantes cambios para modernizar la tambaleante economía cubana. Y si es una figura más joven -alguien como el ministro de Economía, Carlos Lage- será incluso más probable que presione para que se hagan revisiones a las políticas económicas del régimen.
    Cuanto más se aleje Fidel Castro del primer plano del proceso de la toma de decisiones de Cuba, tanto más débil se sentirá el ala ortodoxa del Partido Comunista, respaldada por el renunciante presidente, y tanto más probable será la innovación promovida por los reformistas en temas económicos. Sin embargo, por lo menos mientras Fidel Castro viva, las eventuales reformas económicas no incluirán la más leve crítica de su dictadura de casi 50 años.
    Por el contrario, podríamos ver anuncios de reformas económicas presentadas como un paquete inspirado en algo que Fidel Castro dijo -tal vez sacado de contexto- en cualquiera de sus maratónicos discursos del último medio siglo.
    Recuerdo que, en una de mis últimas visitas a Cuba, antes de que el régimen de Castro comenzara a negarme una visa, a principios de los años 90, en cierta oportunidad le pregunté a un vicepresidente del sindicato de escritores y artistas de Cuba -cuya tarjeta lo identificaba como miembro del Partido Comunista de Cuba- cómo podrían lograr los artistas cubanos exhibir pinturas que describieran a Cuba como una prisión o a Fidel Castro como un monstruo, allí mismo en La Habana.
    "Muy fácil", replicó el funcionario. "Se organiza la muestra en honor al 30° aniversario del ataque de Fidel al cuartel de la Moncada o en homenaje al 35° aniversario del histórico discurso de Fidel en la provincia de Matanzas, y luego uno hace en gran medida lo que pretende."
    Hay que admitir que Cuba seguirá siendo una dictadura por ahora y que el sucesor de Fidel Castro mucho no podrá hacer mientras el dictador siga vivo.
    Pero quien lo suceda podrá emprender cambios mucho más audaces, encuadrándolos como parte del "proceso revolucionario cubano" y adulando al enfermo líder revolucionario, algo muy parecido a lo que los escritores y artistas comenzaron a hacer hace varias décadas.



Por: Agencias en La Habana | Mundo Jueves 21 de Febrero de 2008 | Hora de publicación: 10:24



    Un día después de tener los ojos del mundo encima por la noticia de la histórica renuncia al poder de Fidel Castro, los cubanos siguieron con su vida cotidiana, en la certeza de que nada cambiará y que el régimen seguirá igual, al menos mientras siga tutelado desde la sombra por el líder revolucionario.
    La Habana presentaba ayer su habitual escenario de gente que acude a trabajar con las esperas y colas de siempre, charlas de beisbol en las esquinas y colas en el agromercado con peleas por los excesos en el pesaje de los productos, la verdadera angustia de no pocos.
    “¿Qué pasa con Fidel? —pregunta Jorge, albañil de 42 años, al ser cuestionado—: Nada, no pasa nada”, se responde a sí mismo, al explicar con desgana que “hace casi dos años que no está y ya se sabía que no iba a volver”.
    El anuncio retumba fuera de la isla, pero dentro la falta de preocupación de los cubanos por la jubilación de Castro es solo superada por la poca que sienten ante la elección el próximo domingo del nuevo presidente, que, por primera vez en 32 años, será alguien distinto a Fidel Castro.
“¿Y qué más da? ¿Qué más da Raúl [Castro, presidente interino] o [el vicepresidente Carlos] Lage o el otro? ¿Qué más da, si todo sigue igual, si va a ser uno de los mismos que están ahí?”, dijo, por su parte, José, de 69 años.
    Su mujer Marta explica que conoce a “gente que se alegró y gente que lloró” con la noticia de que Castro se retira, aunque no hicieron de ello un drama ni festejaron con ron, ya que, en su opinión, las preocupaciones de la gente son otras, como señala Beatriz, de 52 años, que enumeró, entre otras salarios más altos, más cosas que comprar en moneda nacional, la eliminación de los permisos para salir del país y la posibilidad de acceder a teléfonos celulares.
    “Eso es lo que le preocupa a la gente de verdad, no si Fidel está o no está”, afirmó Yosvany, de 25 años y de oficio “resolvedor”, según dice, aludiendo al esfuerzo cotidiano por superar la escasez.


 

 

 For Immediate Release
Office of the Press Secretary
October 24, 2007

President Bush Discusses Cuba Policy
U.S. Department of State
Washington, D.C.
Fact Sheet: Encouraging Freedom, Justice, and Prosperity in Cuba


THE PRESIDENT: Thank you very much. Gracias. Buenos Dias. I am pleased to be back at the State Department. I appreciate the work that's done here. Every day the men and women of this department serve as America's emissaries to the world. Every day you help our country respond to aggressors and bring peace to troubled lands. Every day you advance our country's mission in support of basic human rights to the millions who are denied them. Secretary Rice constantly tells me about the good work being done here at the State Department, and on behalf of a grateful nation, I thank you for your hard work and I'm pleased to be with you.

Few issues have challenged this department -- and our nation -- longer than the situation in Cuba. Nearly half a century has passed since Cuba's regime ordered American diplomats to evacuate our embassy in Havana. This was the decisive break of our diplomatic relations with the island, a troubling signal for the future of the Cuban people, and the dawn of an unhappy era between our two countries. In this building, President John F. Kennedy spoke about the U.S. economic embargo against Cuba's dictatorship. And it was here where he announced the end of the missile crisis that almost plunged the world into nuclear war.

Today, another President comes with hope to discuss a new era for the United States and Cuba. The day is coming when the Cuban people will chart their own course for a better life. The day is coming when the Cuban people have the freedom they have awaited for so long. (Applause.)

Madam Secretary, thank you for your introduction. I'm pleased to be with you and Ambassador Negroponte and all who work here. Thanks for the hospitality. I'm pleased to be here with our Secretary of Commerce, Secretary Carlos Gutierrez -- born in Cuba. I appreciate other members of my administration who are here.

I particularly want to thank the members of Congress who have joined us: Senator Mel Martinez, born in Cuba; Congresswoman Ileana Ros-Lehtinen, born in Cuba; Lincoln Diaz-Balart, born in Cuba; su hermanito --(laughter) -- Mario Diaz-Balart. I want to thank Chris Smith for joining us, Congressman from Jersey; Thaddeus McCotter, Michigan; Debbie Wasserman Schultz, from Florida; as well as Tim Mahone from Florida. Appreciate you being here.

I thank the members of the Diplomatic Corps who have joined us. I appreciate the Ambassadors to the Organization of American States who are with us. I particularly want to thank the Cuban families who have joined me on the stage.

One of the great success stories of the past century is the advance of economic and political freedom across Latin America. In this room are officials representing nations that are embracing the blessings of democratic government and free enterprise. And the United States is proud and active to work with you in your transformations.

One country in our region still isolates its people from the hope that freedom brings, and traps them in a system that has failed them. Forty-eight years ago, in the early moments of Cuba's revolution, its leaders offered a prediction. He said -- and I quote -- "The worst enemies which the Cuban revolution can face are the revolutionaries themselves." One of history's great tragedies is that he made that dark prophecy come true.

Cuba's rulers promised individual liberty. Instead they denied their citizens basic rights that the free world takes for granted. In Cuba it is illegal to change jobs, to change houses, to travel abroad, and to read books or magazines without the express approval of the state. It is against the law for more than three Cubans to meet without permission. Neighborhood Watch programs do not look out for criminals. Instead, they monitor their fellow citizens -- keeping track of neighbors' comings and goings, who visits them, and what radio stations they listen to. The sense of community and the simple trust between human beings is gone.

Cuba's rulers promised an era of economic advancement. Instead they brought generations of economic misery. Many of the cars on the street pre-date the revolution -- and some Cubans rely on horse carts for transportation. Housing for many ordinary Cubans is in very poor condition, while the ruling class lives in mansions. Clinics for ordinary Cubans suffer from chronic shortages in medicine and equipment. Many Cubans are forced to turn to the black market to feed their families. There are long lines for basic necessities -- reminiscent of the Soviet bread lines of the last century. Meanwhile, the regime offers fully stocked food stores to foreign tourists, diplomats and businessmen in communism's version of apartheid.

Cuba's rulers promised freedom of the press. Instead they closed down private newspapers and radio and television stations. They've jailed and beaten journalists, raided their homes, and seized their paper, ink and fax machines. One Cuban journalist asked foreigners who visited him for one thing: a pen. Another uses shoe polish as ink as a typewriter ribbon.

Cuba's rulers promised, "absolute respect for human rights." Instead they offered Cubans rat-infested prisons and a police state. Hundreds are serving long prison sentences for political offenses such as the crime of "dangerousness" -- as defined by the regime. Others have been jailed for the crime of "peaceful sedition" -- which means whatever Cuban authorities decide it means.

Joining us here are family members of political prisoners in Cuba. I've asked them to come because I want our fellow citizens to see the faces of those who suffer as a result of the human rights abuses on the island some 90 miles from our shore. One of them is Olga Alonso. Her brother, Ricardo Gonzalez Alonso [sic], has been harassed by Cuban authorities since he was 11 years old, because he wrote things that the Cuban authorities did not like. In 2003, Ricardo was arrested for his writings and sentenced to 20 years in prison. The authorities seized illegal contraband they found in his home. These included such things as a laptop computer, notebooks and a printer. Olga, we're glad you're here. Thank you for coming. (Applause.)

Marlenis Gonzalez and her daughter, Melissa, are here. They recently arrived from Cuba, but without Melissa's father. Jorge Luis Gonzalez Tanquero dared to defend the human rights of his countrymen. For that, he was arrested for crimes against the state. Now he languishes in poor health inside a Cuban prison. Bienvenidos. (Applause.)

Damaris Garcia y su tia, Mirta Pernet, are with us today. Damaris calls the Cuban government "a killing machine" -- those are her words. They've seen relatives imprisoned for supporting liberty. One beloved family member, Omar Pernet Hernandez, was a poor man who sold candy on the streets of Havana. For advocating freedom, he is serving a sentence of 25 years. He's 62 years old, he's emaciated. Yet he remains a determined advocate for human rights for the Cuban people. Bienvenidos. (Applause.)

Also with us is Yamile Llanes Labrada. Yamile's husband, Jorge [sic] Luis Garcia Paneque, was a surgeon and journalist. He was sentenced to 24 years in prison for daring speak the truth about the regime. Yamile herself was accused of espionage and she feared for the safety of her four children. After Jos 's arrest, a mob organized by state authorities surrounded their house. The mob carried sticks and threatened to set fire to the house with the family inside. Earlier this year, Yamile and her children made it off the island. They do not know when they'll see their father again. Bienvenidos, Yamile. (Applause.)

I want to thank each of you [for] coming today. I thank you for allowing me to share your stories, and I thank you for your courage. I ask that God watch over you and your loved ones. Que Dios les bendiga a ustedes y a sus familias. And I join your prayers for a day when the light of liberty will shine on Cuba.

These are just a few of the examples of the terror and trauma that is Cuba today. The socialist paradise is a tropical gulag. The quest for justice that once inspired the Cuban people has now become a grab for power. And as with all totalitarian systems, Cuba's regime no doubt has other horrors still unknown to the rest of the world. Once revealed, they will shock the conscience of humanity. And they will shame the regime's defenders and all those democracies that have been silent. (Applause.) One former Cuban political prisoner, Armando Valladares, puts it this way: It will be a time when "mankind will feel the revulsion it felt when the crimes of Stalin were brought to light." And that time is coming.

As we speak, calls for fundamental change are growing across the island. Peaceful demonstrations are spreading. Earlier this year leading Cuban dissidents came together for the first time to issue the Unity of Freedom -- a declaration for democratic change. They hear the dying gasps of a failed regime. They know that even history's cruelest nightmares cannot last forever. A restive people who long to rejoin the world at last have hope. And they will bring to Cuba a real revolution -- a revolution of freedom, democracy and justice. (Applause.)

Now is the time to support the democratic movements growing on the island. Now is the time to stand with the Cuban people as they stand up for their liberty. And now is the time for the world to put aside its differences and prepare for Cuban's transition to a future of freedom and progress and promise. The dissidents of today will be the nation's leaders tomorrow -- and when freedom finally comes, they will surely remember who stood with them. (Applause.)

The Czech Republic and Hungary and Poland have been vital sources of support and encouragement to Cuba's brave democratic opposition. I ask other countries to follow suit. All nations can make tangible efforts to show public support for those who love freedom on the island. They can open up their embassies in Havana to pro-democracy leaders and invite them to different events. They can use their lobbies of the embassies to give Cubans access to the Internet and to books and to magazines. They can encourage their country's non-governmental organizations to reach out directly to Cuba's independent civil society.

Here at home we can do more, as well. The United States Congress has recently voted for additional funding to support Cuban democracy efforts. I thank you all for your good work on this measure -- and I urge you to get the bill to my desk as soon as we possibly can. (Applause.) I also urge our Congress to show our support and solidarity for fundamental change in Cuba by maintaining our embargo on the dictatorship until it changes. (Applause.)

Cuba's regime uses the U.S. embargo as a scapegoat for Cuba's miseries. Yet Presidents of both our political parties have long understood that the source of Cuba's suffering is not the embargo, but the communist system. They know that trade with the Cuban government would not help the Cuban people until there are major changes to Cuba's political and economic system. Instead, trade with Cuba would merely enrich the elites in power and strengthen their grip. As long as the regime maintains its monopoly over the political and economic life of the Cuban people, the United States will keep the embargo in place. (Applause.)

The United States knows how much the Cuban people are suffering -- and we have not stood idle. Over the years, we've granted asylum to hundreds of thousands who have fled the repression and misery imposed by the regime. We've rallied nations to take up the banner of Cuban liberty. And we will continue to do so. We've authorized private citizens and organizations to provide food, and medicine, and other aid -- amounting to more than $270 million last year alone. The American people, the people of this generous land, are the largest providers of humanitarian aid to the Cuban people in the entire world. (Applause.)

The aid we provide goes directly into the hands of the Cuban people, rather than into the coffers of the Cuban leaders. And that's really the heart of our policy: to break the absolute control that the regime holds over the material resources that the Cuban people need to live and to prosper and to have hope.

To further that effort, the United States is prepared to take new measures right now to help the Cuban people directly -- but only if the Cuban regime, the ruling class, gets out of the way.

For example -- here's an interesting idea to help the Cuban people -- the United States government is prepared to license non-governmental organizations and faith-based groups to provide computers and Internet access to Cuban people -- if Cuba's rulers will end their restrictions on Internet access for all the people.

Or the United States is prepared to invite Cuban young people whose families suffer oppression into the Partnership for Latin American Youth scholarship programs, to help them have equal access to greater educational opportunities -- if the Cuban rulers will allow them to freely participate.

We make these offers to the people of Cuba -- and we hope their rulers will allow them to accept. You know, we've made similar offers before -- but they've been rejected out of hand by the regime. It's a sad lesson, and it should be a vivid lesson for all: For Cuba's ruling class, its grip on power is more important than the welfare of its people.

Life will not improve for Cubans under their current system of government. It will not improve by exchanging one dictator for another. It will not improve if we seek accommodation with a new tyranny in the interests of "stability." (Applause.) America will have no part in giving oxygen to a criminal regime victimizing its own people. We will not support the old way with new faces, the old system held together by new chains. The operative word in our future dealings with Cuba is not "stability." The operative word is "freedom." (Applause.)

In that spirit, today I also am announcing a new initiative to develop an international multi-billion dollar Freedom Fund for Cuba. This fund would help the Cuban people rebuild their economy and make the transition to democracy. I have asked two members of my Cabinet to lead the effort -- Secretary Rice and Secretary Gutierrez. They will enlist foreign governments and international organizations to contribute to this initiative.

And here's how the fund will work: The Cuban government must demonstrate that it has adopted, in word and deed, fundamental freedoms. These include the freedom of speech, freedom of association, freedom of press, freedom to form political parties, and the freedom to change the government through periodic, multi-party elections. And once these freedoms are in place, the fund will be able to give Cubans -- especially Cuban entrepreneurs -- access to grants, and loans and debt relief to help rebuild their country. (Applause.)

The restoration of these basic freedoms is the foundation of fair, free and competitive elections. Without these fundamental protections in place, elections are only cynical exercises that give dictatorships a legitimacy they do not deserve.

We will know there is a new Cuba when opposition parties have the freedom to organize, assemble and speak with equal access to the airwaves. We will know there is a new Cuba when a free and independent press has the power to operate without censors. We will know there is a new Cuba when the Cuban government removes its stranglehold on private economic activity.

And above all, we will know there is a new Cuba when authorities go to the prisons, walk to the cells where people are being held for their beliefs and set them free. (Applause.) It will be a time when the families here are reunited with their loved ones, and when the names of free people -- including dissidents such as Oscar Elias Biscet, Normando Hernandez Gonzales, and Omar Rodriguez Saludes are free. (Applause.) It will be a moment when Cubans of conscience are released from their shackles -- not as a gesture or a tactic, but because the government no longer puts people in prison because of what they think, or what they say or what they believe.

Cuba's transition from a shattered society to a free country may be long and difficult. Things will not always go as hoped. There will be difficult adjustments to make. One of the curses of totalitarianism is that it affects everyone. Good people make moral compromises to feed their families, avoid the whispers of neighbors, and escape a visit from the secret police. If Cuba is to enter a new era, it must find a way to reconcile and forgive those who have been part of the system but who do not have blood on their hands. They're victims as well.

At this moment, my words are being transmitted into -- live into Cuba by media outlets in the free world -- including Radio and TV Marti. To those Cubans who are listening -- perhaps at great risk -- I would like to speak to you directly.

Some of you are members of the Cuban military, or the police, or officials in the government. You may have once believed in the revolution. Now you can see its failure. When Cubans rise up to demand their liberty, they -- they -- the liberty they deserve, you've got to make a choice. Will you defend a disgraced and dying order by using force against your own people? Or will you embrace your people's desire for change? There is a place for you in the free Cuba. You can share the hope found in the song that has become a rallying cry for freedom-loving Cubans on and off the island: "Nuestro Dia Ya Viene Llegando." Our day is coming soon. (Applause.)

To the ordinary Cubans who are listening: You have the power to shape your own destiny. You can bring about a future where your leaders answer to you, where you can freely express your beliefs and where your children can grow up in peace. Many experts once said that that day could never come to Eastern Europe, or Spain or Chile. Those experts were wrong. When the Holy Father came to Cuba and offered God's blessings, he reminded you that you hold your country's future in your hands. And you can carry this refrain in your heart: Su dia ya viene llegando. Your day is coming soon. (Applause.)

To the schoolchildren of Cuba: You have a lot in common with young people in the United States. You both dream of hopeful futures, and you both have the optimism to make those dreams come true. Do not believe the tired lies you are told about America. We want nothing from you except to welcome you to the hope and joy of freedom. Do not fear the future. Su dia ya viene llegando. Your day is coming soon. (Applause.)

Until that day, you and your suffering are never far from our hearts and prayers. The American people care about you. And until we stand together as free men and women, I leave you with a hope, a dream, and a mission: Viva Cuba Libre. (Applause.)






 

Para su publicación inmediata
Oficina del Secretario de Prensa
24 de octubre de 2007

Declaraciones Del Presidente Sobre Política Cubana

Departamento de Estado de Estados Unidos

Washington, D.C.

EL PRESIDENTE: Muchísimas gracias. Gracias. Buenos días. Me complace estar nuevamente en el Departamento de Estado. Les agradezco por la labor que realizan aquí. Todos los días, los hombres y mujeres de este departamento son los emisarios de Estados Unidos en el mundo. Todos los días, ayudan al país a responder a agresores y llevar paz a países en dificultades. Todos los días promueven la misión de nuestro país en apoyo a los derechos humanos básicos para los millones a los que se les niegan. La secretaria Rice me informa constantemente sobre la buena labor que se realiza aquí en el Departamento de Estado, y en nombre de una nación agradecida, les doy las gracias por su arduo trabajo y me complace estar con ustedes.

Pocos temas han sido un desafío para este departamento- y nuestra nación- durante más tiempo que la situación en Cuba. Ha transcurrido casi medio siglo desde que el régimen de Cuba ordenó que los diplomáticos estadounidenses evacuaran nuestra embajada en La Habana. Ésa fue la ruptura decisiva de nuestras relaciones diplomáticas con la isla, una señal preocupante sobre el futuro del pueblo cubano y el inicio de una era nefasta entre nuestros dos países. En este edificio, el Presidente John F. Kennedy habló sobre el embargo económico de Estados Unidos contra la dictadura de Cuba. Y fue aquí que anunció el fin de la crisis de misiles que casi hizo que el mundo se precipitara a una guerra nuclear.

Hoy, otro presidente viene, con esperanza, para tratar una nueva era para Estados Unidos y Cuba. Se avecina el día en que el pueblo cubano trazará su propio curso para una vida mejor. Se avecina el día en que el pueblo cubano tendrá la libertad que aguarda desde hace tanto tiempo. (Aplausos.)

Señora secretaria, gracias por su presentación. Me complace estar con usted y el embajador Negroponte y todos los que trabajan aquí. Gracias por la hospitalidad. Me complace estar aquí con nuestro secretario de Comercio, el secretario Carlos Gutiérrez. nacido en Cuba. Les agradezco a los demás miembros de mi gobierno que están aquí.

Deseo agradecerles en particular a los miembros del Congreso que nos acompañan: el senador Mel Martínez, nacido en Cuba; la congresista Ileana Ros-Lehtinen, nacida en Cuba; Lincoln Díaz-Balart, nacido en Cuba; su hermanito. (risas). Mario Díaz-Balart. Quiero darles las gracias a Chris Smith, congresista de Jersey, por acompañarnos; Thaddeus McCotter, Michigan; Debbie Wasserman Schultz, de Florida, como también a Tim Mahone de Florida. Les agradezco su presencia.

Les agradezco a los miembros del cuerpo diplomático que nos acompañan. Les agradezco a los embajadores de la Organización de Estados Americanos que están con nosotros. Les quiero agradecer en particular a las familias cubanas que me acompañan en el estrado.

Una de las grandes historias de éxito del siglo pasado es el avance de la libertad económica y política en toda América Latina. En esta sala están presentes funcionarios representantes de países que acogen con los brazos abiertos las bondades de un gobierno democrático y la libre empresa. Y Estados Unidos se enorgullece y trabaja activamente con ustedes en su transformación.

Un país en nuestra región aún aísla a su pueblo de la esperanza que conlleva la libertad y lo mantiene cautivo en un sistema que le ha fallado. Hace cuarenta y ocho años, al inicio de la revolución cubana, sus líderes hicieron una predicción. Dijo -y cito- "Los peores enemigos que la revolución cubana puede enfrentar son los propios revolucionarios". Una de las grandes tragedias de la historia es que esa sombría profecía se hizo realidad.

Los gobernantes de Cuba prometieron libertad individual. En cambio, les negaron a sus ciudadanos derechos básicos que el mundo da por sentado. En Cuba es ilegal cambiar de trabajo, mudarse de casa, viajar al extranjero y leer libros o revistas sin la aprobación explícita del Estado. Es ilegal que más de tres cubanos se reúnan sin permiso. Los programas de vigilancia vecinal no están pendientes de delincuentes. Más bien, vigilan a sus conciudadanos. manteniéndose al tanto de las idas y venidas de sus vecinos, quiénes los visitan y qué emisoras de radio escuchan. El sentido de comunidad y la simple confianza entre seres humanos no existe.

Los gobernantes de Cuba prometieron una era de avance económico. En cambio, trajeron varias generaciones de miseria económica. Muchos de los autos en las calles son de antes de la revolución. y algunos cubanos dependen de carrozas a caballo para transportarse. La vivienda para el cubano promedio está en muy malas condiciones, mientras que la clase gobernante vive en mansiones. Las clínicas para el cubano promedio se ven crónicamente afectadas por una escasez de medicamentos y equipos. Muchos cubanos se ven forzados a recurrir al mercado negro para alimentar a sus familias. Hay largas filas para necesidades básicas. que evocan las colas de pan del siglo pasado en la Unión Soviética. Al mismo tiempo, el régimen ofrece tiendas bien surtidas a los turistas extranjeros, diplomáticos y empresarios en la versión comunista del apartheid.

Los gobernantes de Cuba prometieron libertad de prensa. En cambio, clausuraron periódicos y estaciones de radio y televisión privados. Encarcelaron y propinaron palizas a periodistas, registraron sus hogares, confiscaron su papel, tinta y máquinas de fax. Un periodista cubano les pidió una cosa a periodistas extranjeros que lo visitaron: una pluma. Otros usan betún como tinta para la cinta de la máquina de escribir.

Los gobernantes de Cuba prometieron "respeto absoluto por los derechos humanos". En cambio, ofrecieron a los cubanos prisiones plagadas de ratas y un Estado policía. Cientos de personas cumplen largas condenas de prisión por ofensas políticas como el delito de "peligrosidad". según lo define el régimen. Otros han sido encarcelados por el delito de "sedición pacífica". lo cual significa cualquier cosa que decidan las autoridades cubanas.

Nos acompañan aquí familiares de presos políticos en Cuba. Les he pedido que vengan porque deseo que nuestros conciudadanos vean los rostros de aquellos que sufren como resultado de los abusos de derechos humanos en la isla. a sólo unas 90 millas de nuestra costa. Uno de ellos es Olga Alonso. Su hermano, Ricardo González Alonso [sic], ha sido hostigado por las autoridades cubanas desde que tenía 11 años, porque escribió cosas que a las autoridades cubanas no les gustaron. En el 2003, Ricardo fue arrestado por sus escritos y condenado a 20 años de prisión. Las autoridades confiscaron contrabando ilegal que encontraron en su casa. Éste incluía cosas como una computadora portátil, libretas y una impresora. Olga, nos complace que esté aquí. Gracias por asistir. (Aplausos.)

Marlenis González y su hija, Melissa, están presentes. Llegaron recientemente de Cuba, pero sin el padre de Melissa. Jorge Luis González Tanquero se atrevió a defender los derechos humanos de sus conciudadanos. Por ello, fue arrestado por delitos contra el Estado. Ahora languidece, en mal estado de salud, dentro de una prisión cubana. Bienvenidos. (Aplausos.)

Damaris García y su tía, Mirta Pernet, nos acompañan hoy. Damaris describe al gobierno cubano como "una máquina asesina". ésas son sus palabras. Han visto el encarcelamiento de parientes por apoyar la libertad. Un familiar muy querido, Omar Pernet Hernández, era un pobre hombre que vendía golosinas en las calles de La Habana. Por defender la libertad, está cumpliendo una condena de 25 años. Tiene 62 años, está muy demacrado. Sin embargo, sigue siendo un decidido defensor de los derechos humanos a favor del pueblo cubano. Bienvenidos. (Aplausos.)

También está con nosotros Yamile Llanes Labrada. El esposo de Yamile, Jorge [sic] Luis García Paneque, era cirujano y periodista. Fue condenado a 24 años de prisión por atreverse a decir la verdad sobre el régimen. Yamile misma fue acusada de espionaje y temía por la seguridad de sus cuatro hijos. Tras el arresto de José, una turba organizada por las autoridades del gobierno rodeó su casa. La turba llevaba palos y amenazó con prenderle fuego a la casa con la familia dentro. Este año, Yamile y sus hijos lograron salir de la isla. No saben cuándo volverán a ver a su padre. Bienvenidos, Yamile. (Aplausos.)

Quiero darle las gracias a cada uno de ustedes [por] venir hoy. Les agradezco por permitirme compartir sus historias y les agradezco por su valentía. Le pido a Dios que vele por ustedes y sus seres queridos. Que Dios los bendiga a ustedes y a sus familias. Y me uno a sus oraciones para que llegue el día en que la luz de la libertad brille sobre Cuba.

Éstos son apenas algunos de los ejemplos del terrorismo y trauma que constituyen la Cuba actual. El paraíso socialista es un gulag tropical. La búsqueda de la justicia que alguna vez inspiró al pueblo cubano ahora se ha convertido en un intento de aferrarse al poder. Y como en todos los sistemas totalitarios, no hay duda de que en el régimen de Cuba existen otros horrores aún desconocidos para el resto del mundo. Una vez que sean desvelados, causarán conmoción en la conciencia de la humanidad. Y serán la vergüenza de los defensores del régimen y todas las democracias que se mantuvieron en silencio. (Aplausos.) Un ex prisionero político cubano, Armando Valladares, lo expresó de esta manera: Llegará el momento en que "la humanidad sentirá la repulsión que sintió cuando salieron a la luz los crímenes de Stalin". Y ese día está por llegar.

En estos momentos, aumentan los llamados a realizar cambios fundamentales en toda la isla. Se propagan las demostraciones pacíficas. Este año los principales disidentes cubanos se congregaron por primera vez para emitir "Unidad por la Libertad", una declaración a favor del cambio democrático. Oyen los estertores agonizantes de un régimen fracasado. Saben que incluso las pesadillas más crueles de la historia no pueden durar para siempre. Un pueblo impaciente que anhela reincorporarse al mundo por fin tiene esperanza. Y en Cuba habrá una verdadera revolución. una revolución de libertad, democracia y justicia. (Aplausos.)

Éste es el momento de apoyar a los movimientos democráticos que se están propagando por la isla. Éste es el momento de respaldar al pueblo cubano que se pone de pie por su libertad. Éste es el momento de que el mundo ponga de lado sus diferencias y se prepare para la transición de Cuba a un futuro de libertad y progreso y oportunidades. Los disidentes de hoy serán los líderes [cubanos] del mañana. y, finalmente, cuando llegue la libertad, sin duda recordarán quiénes estuvieron de su lado. (Aplausos.)

La República Checa y Hungría y Polonia han sido fuentes vitales de apoyo y aliento para la valiente oposición de Cuba. Les pido a otros países que hagan lo mismo. Todos los países pueden hacer esfuerzos tangibles para manifestarles públicamente su apoyo a quienes están en la isla y aman la libertad. Pueden abrir sus embajadas en La Habana a los líderes a favor de la democracia e invitarlos a diversos eventos. Pueden usar la antecámara de sus embajadas para darles a los cubanos acceso al Internet y libros y revistas. Pueden animar a las organizaciones no gubernamentales de sus países para que establezcan lazos de comunicación directos con la sociedad civil independiente de Cuba.

Aquí en nuestro país también podemos hacer más. El Congreso de Estados Unidos recientemente votó a favor de fondos adicionales para apoyar los esfuerzos democráticos en Cuba. Les agradezco a todos por su buena labor con respecto a esta medida. y los insto a que remitan el proyecto de ley a mi despacho lo antes posible. (Aplausos.) También insto a nuestro Congreso a que muestre nuestro apoyo y solidaridad a favor de cambios fundamentales en Cuba manteniendo nuestro embargo contra la dictadura hasta que haya un cambio. (Aplausos.)

El régimen de Cuba usa el embargo de Estados Unidos como chivo expiatorio para las miserias de Cuba. Sin embargo, desde hace mucho tiempo, presidentes miembros de nuestros dos partidos políticos entienden que la fuente del sufrimiento de Cuba no es el embargo, sino el sistema comunista. Saben que el comercio con el gobierno cubano no ayuda al pueblo cubano si no se dan cambios importantes en el sistema político y económico de Cuba. Más bien, el comercio con Cuba simplemente enriquece a las élites en el poder y afianza su control. Mientras el régimen mantenga el monopolio de la vida política y económica del pueblo cubano, Estados Unidos mantendrá en vigor el embargo. (Aplausos.)

Estados Unidos sabe cuánto está sufriendo el pueblo cubano. y no nos hemos quedado de manos cruzadas. En el transcurso de los años, hemos otorgado asilo a los cientos de miles que han huido de la represión y miseria impuesta por el régimen. Hemos alentado a los países para que sean abanderados de la causa de la libertad en Cuba. Y continuaremos haciéndolo. Hemos autorizado a ciudadanos y organizaciones privadas para que proporcionen alimentos y medicamentos y otra ayuda. por un monto de más de $270 millones tan sólo el año pasado. El pueblo estadounidense, el pueblo de este generoso país, es la principal fuente mundial de ayuda humanitaria para el pueblo cubano. (Aplausos.)

La ayuda que proporcionamos va directamente a manos del pueblo cubano, en vez de los cofres de los líderes cubanos. Y ése es el propósito de nuestra política: acabar con el control absoluto que tiene el régimen de los recursos materiales que el pueblo cubano necesita para vivir y para prosperar y para tener esperanza.

En estos momentos, para fomentar este esfuerzo, Estados Unidos está listo para tomar nuevas medidas para ayudar al pueblo cubano directamente. pero sólo si el régimen cubano, la clase gobernante, no pone obstáculos.

Por ejemplo -he aquí una idea para ayudar al pueblo cubano- el gobierno de Estados Unidos está listo para permitir que organizaciones no gubernamentales y grupos religiosos proporcionen computadoras y acceso al Internet al pueblo cubano. si los gobernantes de Cuba acaban con las restricciones para el acceso al Internet que les imponen a todos.

O Estados Unidos está listo para invitar a jóvenes cubanos de familias oprimidas a participar en programas de becas de la Alianza a favor de la Juventud Latinoamericana (Partnership for Latin American Youth), para ayudarlos a tener acceso equitativo a mayores oportunidades educativas. si los gobernantes cubanos permiten que participen libremente.

Le hacemos estos ofrecimientos al pueblo cubano. y esperamos que sus gobernantes permitan que los acepten. ¿Saben? Hemos hecho ofertas similares antes. pero fueron rechazadas sin más por el régimen. Es una triste lección y debe ser una lección clara para todos: Para la clase gobernante de Cuba, aferrarse al poder es más importante que el bienestar de su pueblo.

La vida no mejorará para los cubanos bajo el actual sistema de gobierno. No mejorará si hay un cambio de un dictador por otro. No mejorará si buscamos acomodarnos a una nueva tiranía en nombre de la "estabilidad". (Aplausos.) Estados Unidos no participará en darle oxígeno a un régimen criminal cuya víctima es su propio pueblo. No respaldaremos el antiguo sistema con nuevas caras, el antiguo sistema sujetado por nuevas cadenas. La palabra clave para nuestras relaciones futuras con Cuba no es "estabilidad". La palabra clave es "libertad". (Aplausos.)

Siguiendo esa línea, hoy también estoy anunciando un nuevo programa para establecer un fondo internacional multimillonario, el Fondo de Libertad para Cuba. Este fondo ayudará al pueblo cubano a reconstruir su economía y hacer la transición a la democracia. Les he pedido a dos miembros de mi gabinete que encabecen el esfuerzo: la secretaria Rice y el secretario Gutiérrez. Van a solicitar que gobiernos de diferentes países y organizaciones internacionales contribuyan a esta iniciativa.

Y el fondo funcionará de la siguiente manera: El gobierno cubano debe demostrar que ha adoptado, de palabra y acción, las libertades fundamentales. Éstas incluyen la libertad de expresión, la libertad de asociación, la libertad de prensa, la libertad de formar partidos políticos y la libertad de cambiar el gobierno mediante elecciones multipartidarias periódicas. Y una vez que estas libertades estén en vigor, el fondo podrá darles a los cubanos, especialmente a los empresarios cubanos, acceso a subvenciones y préstamos y condonación de deuda para ayudarlos a reconstruir su país. (Aplausos.)

La restauración de estas libertades básicas es la base de elecciones libres y competitivas. Sin esa protección fundamental en vigor, las elecciones son sólo ejercicios cínicos que les dan a las dictaduras la legitimidad que no merecen.

Sabremos que hay una nueva Cuba cuando los partidos de oposición tengan la libertad para organizarse, reunirse y hablar con igual acceso a las comunicaciones. Sabremos que hay una nueva Cuba cuando una prensa libre e independiente sea capaz de operar sin censura. Sabremos que hay una nueva Cuba cuando el gobierno deje de suprimir la actividad económica privada.

Y por encima de todo, sabremos que hay una nueva Cuba cuando las autoridades vayan a las cárceles, entren en las celdas donde hay personas encarceladas por sus convicciones, y las pongan en libertad. (Aplausos.) Será un momento en que las familias aquí presentes se puedan reunir con sus seres queridos, y cuando los nombres de los liberados incluyan. cuando disidentes como Oscar Elías Biscet, Normando Hernández Gonzales y Omar Rodríguez Saludes sean puestos en libertad. (Aplausos.) Será un momento en que los cubanos de conciencia serán liberados de sus grilletes; no como un gesto o estratagema, sino porque el gobierno ya no quiere encarcelar a las personas por sus ideas, por lo que dicen o por lo que creen.

La transición de Cuba de una sociedad en ruinas a un país libre quizá sea larga y difícil. Las cosas no siempre salen como se espera. Habrá ajustes difíciles que hacer. Una de las maldiciones del totalitarismo es que afecta a todos. Gente buena compromete sus convicciones morales para alimentar a su familia, evitar la curiosidad de los vecinos y salvarse de una visita de la policía secreta. Si Cuba ha de entrar a una nueva era, debe encontrar la manera de reconciliarse y perdonar a quienes han sido parte del sistema pero no se mancharon las manos de sangre. Ellos también son víctimas.

En este momento, mis palabras están siendo transmitidas a Cuba en vivo por los medios en el mundo libre, entre ellos Radio y TV Martí. A ustedes los cubanos que me escuchan, corriendo quizá graves riesgos, quisiera hablarles directamente.

Algunos de ustedes son miembros del ejército cubano o la policía o funcionarios del gobierno. Tal vez en algún momento creyeron en la revolución. Ahora pueden ver su fracaso. Cuando los cubanos se levanten para exigir su libertad, ellos. para exigir la libertad que merecen, ustedes deben tomar una decisión. ¿Defenderán un orden desacreditado y moribundo usando la fuerza contra su propia gente? ¿O aceptarán con los brazos abiertos el cambio que desea su pueblo? Hay lugar para ustedes en una Cuba libre. Pueden compartir la esperanza que encuentran en la canción que se ha convertido en el grito que une a los cubanos dentro y fuera de la isla que aman la libertad: "Nuestro día ya viene llegando". (Aplausos.)

A los ciudadanos cubanos que me escuchan: Tienen el poder de forjar su propio destino. Pueden hacer realidad un futuro donde sus líderes respondan ante ustedes, donde ustedes puedan expresar libremente sus convicciones y donde sus hijos puedan crecer en paz. Hubo un tiempo en que muchos expertos dijeron que ese día nunca llegaría a Europa Oriental o España o Chile. Pero esos expertos estaban equivocados. Cuando el Santo Padre fue a Cuba y ofreció las bendiciones divinas, les recordó que ustedes tienen el futuro de su país en sus manos. Y pueden repetir estos versos en su corazón: Su día viene llegando. (Aplausos.)

A los colegiales en Cuba: Tienen mucho en común con la gente joven de Estados Unidos. Ustedes también sueñan con un futuro lleno de esperanza, ustedes también tienen el optimismo para hacer realidad esos sueños. No creen en las mentiras trilladas que les cuentan de Estados Unidos. No queremos nada de ustedes; sólo darles la esperanza y la alegría de la libertad. No tengan miedo del futuro. Su día viene llegando. (Aplausos.)

Hasta que ese día llegue, ustedes y su sufrimiento siempre estarán en nuestro corazón, los recordaremos en nuestras oraciones. Y hasta que no podamos estar lado al lado como hombres y mujeres libres, los dejo con una esperanza, un sueño y una misión: Viva Cuba libre. (Aplausos.)

 

 
Las confesiones de Fidel

Por Pablo Alfonso
Diario Las Americas
Publicado el 08-04-2007


    El dictador cubano Fidel Castro ha confesado en público que es un anciano enfermo, que no puede valerse por si mismo y tiene por ello comprometida su independencia. Una confesión que es un reconocimiento implícito de que ya no retornará más al poder; al menos, que los asuntos del gobierno estarán fuera de sus manos.
    Castro hizo esa y otras confesiones en su más reciente artículo titulado “La llama eterna”, publicado por el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba. Claro que fue una confesión retorcida. Enmascarando la verdad. Carente de humildad y en cierta forma cargada de prepotencia.
    La curiosa confesión de Castro encabeza el segundo párrafo del artículo, está dicha casi al azar, en medio de una introducción sobre el primer año que lleva en su lecho de enfermo.
    “Ahora me acosan con preguntas sobre el momento en que volveré a ocupar lo que algunos llaman el poder, como si tal poder fuera posible sin independencia”, afirmó Castro para luego dar un giro sobre el poder real del imperio y la consabida retahíla de frases de bolsillo.
    Castro reconoce que el poder no se puede ocupar sin independencia. Está hablando en ese momento de la suya, de la personal, no de la “independencia” con sentido político. Asegura que sus partidarios quieren que regrese al poder, y admite casi con nostalgia: “como si tal poder fuera posible sin independencia”.
    Lo dicho. El dictador cubano no tiene independencia. Por eso, a pesar de su aparente recuperación no retornará al poder ejecutivo.
    Otra cosa es el poder real. No hay dudas de que Castro lo sigue ejerciendo. El mismo confesó que, cuando recobró algo de lucidez, comenzó a dictar sus consejos y opiniones al resto del equipo sucesor. De paso, aprovechó para citar a su hermano como testigo público de ese ejercicio de consejero en jefe.
    En esas funciones que ahora realiza, Castro ofreció un par de consejos a sus seguidores.
    “Este punto me obliga a insistir en algo que no puede ser jamás olvidado por los dirigentes de la Revolución: es deber sagrado reforzar sin tregua nuestra capacidad y preparación defensiva, preservando el principio de cobrar a los invasores en cualquier circunstancia un precio impagable”, afirmó Castro.
    Incluso, en una críptica afirmación, hizo una clara advertencia a los que buscan negociaciones con Estados Unidos y se refirió -sin mencionarlo directamente- a la invitación hecha en su discurso del pasado 26 de julio por el sucesor provisional,, Raúl Castro, a la administración norteamericana a sentarse en la mesa de negociaciones.
    “Nadie se haga la menor ilusión de que el imperio, que lleva en sí los genes de su propia destrucción, negociará con Cuba. Por mucho que le digamos al pueblo de Estados Unidos que nuestra lucha no es contra él —algo muy correcto—, este no está en condiciones de frenar el espíritu apocalíptico de su gobierno ni la turbia y maniática idea de lo que llaman “una Cuba democrática”, como si aquí cada dirigente se postulara y eligiera a sí mismo, sin pasar por el riguroso tamiz de la abrumadora mayoría de un pueblo educado y culto que lo apoye”, advirtió.
    El “ramo de olivo” ofrecido el pasado 26 de julio fue la tercera oferta similar a Washington, tras los llamados hechos el 18 de agosto y el 2 de diciembre de 2006 durante su nombramiento provisional como presidente del Consejo de Estado de Cuba.
    No hay dudas de que parece existir aquí una discrepancia de conceptos, en este importante punto de la agenda política exterior cubana. Parece ser una “confesión” que se le escapó al dictador cubano, quien enfatizó que no se hace “la menor ilusión”, respecto a ese diálogo negociador propuesto por su hermano.
    Por lo demás el breve artículo de Castro pareció destinado a conmemorar el primer aniversario de la ausencia del poder. Ausencia todavía provisional pero de cuya provisionalidad ya todos dudan. Ni siquiera sus más fieles admiradores en la región, Hugo Chávez y Evo Morales, presidentes de Venezuela y Bolivia, respectivamente, hablan ya del retorno de Castro.
    El uniforme del Comandante en Jefe sigue colgado en su perchero. Lo más probable es que permanezca en ese sitió hasta que lo vistan para el funeral. ¡Que así sea!

 

El gran simulador

La Nueva Cuba
Febrero 10, 2007


    Me cansa oír hablar de Raúl Castro. Los cubanólogos de todas partes se desgastan elucubrando sobre lo que hará o lo que no hará. Los entusiastas manifiestan optimismo porque dicen, dejó abiertas las puertas para negociaciones muy nebulosas con los Estados Unidos. Yo no quiero remitirme al Raúl Castro de los fusilamientos sin garantías procesales, voy a buscarlo más acá.
    El Raúl Castro que recuerdo es el represor de los académicos, o el que estimuló la crítica en la adormecida y complaciente prensa oficial, para luego silenciarla y aplastar a los ingenuos que se creyeron que hablaba en serio. Eso sucedió por los años 70. Raúl Castro no hará reformas de ningún tipo, hasta que se vea obligado a ello. Atajos y paliativos si; reformas profundas o libertad, nunca.
    El Raúl Castro que conozco es el que significativamente exclamó: "No quiero oír hablar mal de Stalin". A buen entendedor, con pocas palabras basta. Sería perfecto que tanta gente brillante cubaneando por ahí lo comprendiera de una vez y echara al cajón de las ilusiones perdidas tanta vana presunción.
    A pesar de las distancias entre pentagramas y cañones, el general me recuerda un éxito musical de todos los tiempos. La canción, interpretada por The Platters y compuesta allá por los cincuenta del pasado siglo XX, se titula: "The Great Pretender. En español, El gran simulador.
    El general ha simulado con éxito durante más de 50 años. Lo primero fue tolerancia con todos en 1959 y respeto a las libertades y la constitución de 1940. Mientras, el general conspiraba con dirigentes del Partido Socialista Popular (PSP) sobre el rumbo comunista del recién estrenado gobierno.
    Siempre que hizo falta un cancerbero de la voluntad y el ejemplo del Comandante, allí estuvo el general. Cada acto criminal contra el derecho de los cubanos, cometido por el gobierno de Fidel Castro ha contado con el apoyo o la participación entusiasta del general. Desde la creación de la UMAP, hasta las ejecuciones de 1989.
    Su tan comentada intervención al comienzo del llamado período especial, no fue tanto a favor del pueblo hambreado como del status quo amenazado por una inminente explosión de descontento popular.
    El general de ejército es uno de los responsables directos de los miles de cubanos muertos en las aventuras militares africanas. Lo es también por las vidas rotas en la UMAP y en el Servicio Militar Obligatorio. Cada fusilado desde 1959 forma parte de su hoja de servicios.
    Cuando exhorta a la crítica y a la discusión abierta, lo hace con el mismo instinto depredador y la misma manía de represión policíaca de antaño. Quizás busca conspiradores o chivos expiatorios para futuros escarmientos. Todo en él es pura simulación.
    Hay que reconocer que el general ha sido hábil y ganó puntos a nivel popular al aprovechar al máximo excelentes oportunidades de permanecer callado. Su innegable habilidad le hizo ganar popularidad y espacio, a partir del amplio consenso contra la incontinencia verbal del Comandante. No discursear y hacerlo con brevedad en contadas ocasiones, aunque nunca simpático, le hace soportable.
    Cuba no puede esperar algo positivo del general de ejército. Pienso que alguien que ame sinceramente a Cuba tampoco. Después de haber asumido el poder delegado por su hermano, poco o nada ha hecho por resolver las agudas contradicciones heredadas con el poder absoluto.
    La represión contra el movimiento opositor y el entramado civil de la sociedad, no cesa. La reticencia para liberar las fuerzas productivas y el mantenimiento de la misma atmósfera represiva, lo tipifican. Lo peligroso es que simula con singular habilidad, método y sistema.
    Ni una palabra sobre las leyes injustas impuestas al pueblo de Cuba. Ni hablar de dialogo nacional o de información precisa y adecuada sobre tópicos de interés general, como por ejemplo, el estado real de salud de Fidel Castro.
    El general de ejército es más de lo mismo, quizás peor. Por esto, me cansa mucho escuchar las especulaciones sobre un futuro que no es tal. Estamos en presencia de otra gran desilusión. ¡Ojalá sea la última!


 

Mariela Castro Espín, Hija de Raúl:
"La preocupación de perder a nuestro líder ahora la tenemos más cerca"
Sábado 4 de agosto de 2007


    Mariela Castro Espín es la directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba CENESEX y de la revista Sexología y Sociedad, en La Habana. Activista por los derechos de los homosexuales en Cuba, ha sido además promotora de la efectiva prevención del SIDA. Es la hija del vicepresidente, que esta en el cargo hace 48 anos, Raúl Castro y de la Presidenta, mientras vivio, de la Federación de Mujeres Cubanas, Vilma Espín Guillois.
    En los '80 Mariela Castro estuvo casada con Juan Gutiérrez Fischmann, "el Chele", autor intelectual del asesinato del senador Jaime Guzmán.
Foto:EFE


    Cuba está preparada para un proceso de "transformaciones necesarias" con su líder histórico, Fidel Castro, o cuando éste desaparezca, según Mariela Castro Espín, sobrina del líder de la revolución e hija del presidente cubano en funciones, Raúl Castro.
    Esta es la primera vez que un miembro de la familia Castro admite de manera implícita que Fidel no retomará el poder.
    Un año después de que Fidel Castro delegó el poder en Raúl, por una grave enfermedad intestinal, Mariela Castro reconoció: "La preocupación que todos teníamos de perder a nuestro líder ahora la tenemos más cerca".
    En una entrevista con la agencia de noticias EFE, Mariela señaló que "por primera vez el pueblo está asimilando el proceso de su envejecimiento, el proceso de que la revolución tiene que continuar sin él, ya sea con mi padre o con otros líderes que vengan, con los que surgirán, porque a veces los líderes aparecen cuando menos te lo imaginas".
    "Hay capacidad en Cuba para que no se arme un caos. La sociedad cubana está preparada para un proceso de transformaciones necesarias para sostener el proceso revolucionario, con y sin Fidel", aseguró.
    Entre esas "transformaciones necesarias" incluye medidas económicas, mejoras sociales y perfeccionamiento de los mecanismos de gobernabilidad para hacerlos "más funcionales", con el objetivo de hacer al pueblo cubano más responsable de su realidad, de su proceso revolucionario, "aun cuando no estén los líderes históricos", precisó.
    Mariela dijo que en eso trabaja su padre desde que asumió el poder hace un año, como, en su opinión, lo demostró el mensaje del 26 de julio, cuando, aprovechando la fecha más importante de la revolución, Raúl pronunció un discurso autocrítico en el que se refirió a los problemas de la economía y a la necesidad de cambios estructurales.
    "Cuando se lleva un mensaje de ese tipo al 26 de julio quiere decir que ésta es la línea política, y es un paso de avance fundamental, quiere decir que ya se está trabajando en ese sentido y que se va a seguir trabajando", señaló la sobrina de Fidel.
    Para ella, Raúl Castro es un hombre con "sentido práctico" y un "estratega" que prepara "las condiciones necesarias" antes de presentar una propuesta, y ése, supone Mariela, es el mecanismo que precedió a su discurso del 26 de julio.
    "Cuando hace una propuesta, la trabaja durante mucho tiempo y crea las condiciones para el consenso", explicó. Aseguró que, en contra de la imagen de "duro" y ortodoxo atribuida a su padre, él es dialogante, le gusta el trabajo colectivo y es "muy flexible, muy sensible a los problemas de la gente y quiere de verdad resolverlos".
    Reconoció que es posible que "no todo el mundo" piense lo mismo sobre el estilo de Raúl Castro, pero para ella lo importante es que "las cosas se deciden colectivamente" y con "mucho respeto" entre los dirigentes del país.
    Fidel, según su sobrina, también trabaja con esta fórmula, aunque su "autoridad moral es tan grande y sus planteamientos tan bien argumentados que se tienden a asumir. Resulta difícil pensar en otras alternativas".
    Mariela Castro está convencida de que la sociedad cubana es madura y está preparada para el debate, aunque admitió que quizá no todos tengan el mismo grado de preparación para asumir este proceso.
    "Cuba es un país que necesita debate permanente, porque hay un alto nivel cultural y de instrucción y la gente necesita participar. Esto está diseñado para la participación, pero el problema es que no todos los dirigentes saben encaminar los procesos participativos, y es una lástima", reconoció en la entrevista realizada en La Habana.
    A su juicio, la mayoría de los cubanos apuesta porque la revolución "siga enriqueciéndose como proceso socioeconómico justo" y rechaza "esa transición ridícula de los norteamericanos y oportunista que está planteando la gusanera".
    En diez años se imagina una Cuba inmersa en un "proceso de participación democrática fortalecida" que, subrayó, debe impulsarse desde ahora mismo.
        ¿Vocera de su padre? Mariela Castro (45) ha dado varias entrevistas a la prensa internacional desde que su padre reemplazó a Fidel. A la BBC dijo en septiembre que Raúl continuaría la "estrategia de la Revolución y colectivamente se irán identificando las acciones para que la sociedad cubana siga avanzando". En abril, al diario español "El País", dijo "mi padre sigue la misma política, la misma línea que ha liderado Fidel, que no es una línea de él, es una contribución colectiva; por supuesto, cambian las personalidades, el estilo".
    RAÚL es un hombre con "sentido práctico" y un "estratega" que prepara "las condiciones necesarias" antes de presentar una propuesta.
    "La sociedad cubana está preparada para un proceso de transformaciones necesarias para sostener el proceso revolucionario, con y sin Fidel".
    "Estamos aprendiendo a vivir con nuestro líder envejeciendo, y las personas cuando envejecen tienen que dejarse cuidar, que es lo que nunca dejó Fidel. Fidel se dedicó siempre a cuidarnos".

MARIELA CASTRO
Sobrina de Fidel

 

 

 

Pensar en Hamburgo y regresar a La Habana

Jorge Olivera Castillo



    LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) - Carretón y escoba. Paños para limpiar los ventanales de algún gimnasio. Abandono total. En eso quedará convertida la suerte de Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara. El dúo de pugilistas cubanos que desertaron en los recién concluidos juegos panamericanos realizados en Río de Janeiro.
Ya están de regreso, seguramente arrepentidos, melancólicos, angustiados por haber optado por una fuga que bien podría derivar en un thriller donde aparezcan drogas que cambian la personalidad, quizás un secuestro y hasta el uso de los misterios de la magia negra. Es muy probable que algunos de estos escenarios salgan de las explicaciones que ambos púgiles darán a la opinión pública nacional con el fin de demostrar su inocencia y de hecho aliviar el peso de las tragedias que le vendrán encima.
No se sabe si fue un descuido o simplemente una operación montada desde La Habana para la captura. Tras varios días escondidos en algún sitio de la ciudad brasileña fueron apresados por la policía local en una exótica playa y posteriormente deportados a su país de residencia.
Según trascendió ya habían sido contratados por la empresa alemana Arena Box Promotion y les aguardaba un futuro promisorio en el boxeo profesional similar al que disfrutan desde diciembre del año pasado sus colegas Oldanier Solís, Yuriorkis Gamboa y Yan Barthelemy, quienes desertaron mientras realizaban un entrenamiento en Venezuela.
Para desvirtuar cualquier pesquisa en pos de encontrar su paradero, los contratistas afirmaron que Rigondeaux y Lara habían abandonado Brasil y se encontraban en Turquía a la espera de la documentación necesaria para desembarcar en Hamburgo, donde radica la empresa que logró convencerles para ir a disputar sobre el ring millones de dólares.
A partir de los hechos se evidencian dos conclusiones: falta de pericia de los caza talentos, o excelencia de los servicios de espionaje cubanos. De ser cierto esto último habría que pensar en una colaboración entre los topos de la isla y su contraparte brasileña para lograr los objetivos que finalmente se cumplieron al pie de la letra.
Valdría la pena pensar en la agenda oculta de unas relaciones intergubernamentales que, en apariencias distan de ser excelentes, tras el apoyo a la producción de etanol y la renuencia a acatar los dictados de Hugo Chávez, por parte de Lula Da Silva y las ácidas críticas de Fidel Castro a los bio-combustibles y su estrecha participación en el proyecto bolivariano.
Sólo pongo a relieve mis sospechas de que todo se haya dirimido con tanta exactitud y sin alborotos que hubiesen podido evitarle a los candidatos a la fuga el dolor de regresar a Cuba desprovistos de las garantías de volver a ser considerados personas.
Se afirma que no se tomarán represalias. No irán a la cárcel. No habrá actos de repudio. Nada de esto es suficiente para asegurar que su existencia tendrá el mismo sabor de antaño. A partir de ahora serán moradores de las periferias, piezas inservibles en el tablero del poder.
En las entrañas de una dictadura solo prevalece el odio, el aliento para el castigo, la impiedad que se confunde con los destellos de un sable, el rencor como decreto inamovible.
La fama adquirida en sus largas cadenas de éxitos sobre el cuadrilátero les será de alguna utilidad. Impedirá un viaje por las tenebrosas celdas de Villa Maristas (la Lubianka cubana). Al menos por el momento no pasarán una temporada en cualquiera de las cientos de cárceles acusados de algún delito real o prefabricado, y si les queda algo de esa suerte de la que apenas quedan suspiros, tal vez les devuelvan los bienes entregados por el estado en pago a su excelsa carrera deportiva, sobre todo las casas.
Hamburgo resultó un destino imposible. Una quimera, un espejismo detrás del cual estaba La Habana, las ataduras, la mordaza, otra vez los miedos, el baile en la cuerda floja y en derredor policías, muchos policías.

 



Cristina vive en Atarés

 Tania Díaz Castro


LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) - Cristina es una mulata sandunguera que se la pasa bailando y cantando el día entero. No hace otra cosa. Vive en Atarés, un famoso barrio de Centro Habana que todos conocen por lo caliente que es. Está lleno de hombres guapos con navaja oculta entre sus ropas, pertenecientes a religiones negras, y mujeres hijas de santos o santeras que se sienten reinas y muy protegidas por sus misteriosas deidades.
Cristina tiene veinte años y pronto vestirá de blanco durante un año porque va a entrar de lleno en la religión yoruba. Su novio está cumpliendo diez años de prisión en el Combinado del Este, por el supuesto delito de robo con fuerza a un turista. Ella lo visita cada mes para llevarle comida y amor. Dice, con una mirada pícara, que en la prisión, casi todos son jóvenes y negros.
La población de Atarés pasa de los 13 mil habitantes y más de la mitad viven en solares o ciudadelas en estado deplorable, casi en ruinas, pero en ninguno faltan los altares de Yemayá, Obbatalá, Ochún y muchos otros, vestidos con llamativas telas amarillas, rojas y azules.
Los vecinos de Atarés disponen de una policlínica integral, trece médicos de la familia y tres escuelas primarias y secundarias. El régimen castrista piensa que con todo esto se logra calidad de vida en su gran población. Sin embargo, la verdad es otra.
En Atarés son muchos los que se dedican al robo de cadenas a turistas, hay broncas diarias donde apenas interviene la policía, y las mejores familias se ven obligadas a vivir enrejadas, por los ladrones.
Según la revista Bohemia, los jóvenes menores de treinta años que componen más de la tercera parte de los habitantes de Atarés, no han podido alcanzar estudios más allá de los diez o doce grados. Piensan, es natural, como viven. Es una zona de alta peligrosidad, según lo establecido por la Policía Nacional.
Es por eso que Cristina es una joven alegre, que sólo sueña con ver libre a Yusleidy, el muchacho que ella ama. Es por eso que baila lo mismo en su casa, en el patio del solar, que en la calle y las aceras. Vive, me cuenta, entre mucha gente que bebe ron, babalawos y ñáñigos, sus mejores amigos.
La barriada de Atarés ha tenido muchos momentos trágicos, en medio de su permanente y gran pobreza. En junio de 1998 se desplomó un edificio que albergaba a decenas de familias, cada una en una habitación. Muchos quedaron entre los escombros y los que sobrevivieron dieron gracias a sus santos africanos, que hicieron el milagro.
En el parque del Tío Tom, situado en las calles Vigía y Castillo, se habla de cualquier cosa menos de política. Hace algún tiempo, ante los miles de problemas que afronta este barrio, la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana tomó cartas en el asunto. Descubrió entonces que la droga es el peor problema de Atarés. A partir de esa fecha la prensa oficialista ha dejado ver, aunque de forma muy velada y sólo en algunas ocasiones, el auge que ha tomado la delincuencia en los barrios pobres de la capital cubana.




Buscan fondos para negocios en Cuba poscomunista

OSCAR CORRAL The Miami Herald


El Grupo de Estudios Cubanos, una organización moderada de exiliados, tiene planeado recaudar $300 millones para ayudar a la economía de Cuba posterior al comunismo ayudando al surgimiento de negocios.
Carlos Saladrigas, presidente del Grupo de Estudios Cubanos, dio a conocer la idea en Miami durante la conferencia anual de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (ASCE). Se trata de la última propuesta del grupo para ampliar el discurso sobre el rol potencial de la comunidad de exiliados en una Cuba post Castro.
El programa obviamente exigiría hacer cambios políticos de importancia tanto por el gobierno cubano como por el norteamericano.
Pero Saladrigas cree que hablar sólo de economía en lugar de política es una forma de aliviar la tensión entre los dos países.
''No estamos al frente de lo que está sucediendo en Cuba'', señaló Saladrigas. ``Nos queda una alternativa: ser increíblemente estratégicos y crear condiciones favorables para el cambio''.
Saladrigas criticó al gobierno norteamericano, diciendo que no ha logrado planificar una transición lenta en Cuba, y que en su lugar se ha concentrado en la teoría tipo ''big bang'' de un cambio político abrupto.
''Lo que me sorprende es lo poco que la política del gobierno de EEUU está enraizada en los exitosos precedentes de lo que ocurrió en Europa Oriental'', declaró.
Para ayudar a que el llamado ''plan de fondo empresarial'' tenga legitimidad, los miembros del Grupo de Estudios Cubanos, donde figuran algunos acaudalados exiliados, dijeron que no tendrán ningún interés financiero en el fondo.
La iniciativa sigue el modelo de exitosos fondos empresariales norteamericanos creados por el Congreso mediante la ''Ley para Respaldar la Democracia en Europa Oriental de 1989'', que se creó tras la caída del Muro de Berlín.
El plan está concebido para ayudar a los negocios pequeños y medianos en Cuba a través de inversiones de capital, préstamos, asistencia técnica y capacitación.
Kelsey Vidaillet, de 23 años, estudiante a nivel graduado de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y miembro del ASCE, dijo que le parecía que la idea para el programa de préstamos pequeños es un buen paso de avance.
''Creo que es una excelente iniciativa para ofrecer recursos a la gente que más los necesita en Cuba'', indicó.
Uno de los principales asesores del fondo es el ex embajador de Estados Unidos en Polonia, Nicholas Rey, quien ha ocupado el cargo de director del Fondo Empresarial Polaco-Americano desde 1990. Rey ve grandes paralelos entre la Polonia de los años 80 y la Cuba actual.
''En Polonia había una competencia latente, al igual que ahora está sucediendo en Cuba con la cuestión empresarial'', indicó Rey. ``En ambos casos, se tienen casi 50 años de comunismo, con la gente tratando de hacer rendir el dinero haciendo todo tipo de improvisación. El fondo es una vía para que la gente comience todo tipo de negocios, desde reparaciones de autos hasta tiendas de equipos electrodomésticos. No estaríamos tomando decisiones políticas. Tomaríamos decisiones económicas''.
 


Un año sin Fidel

Fernando Ravsberg
BBC Mundo, La Habana

 

Nada parece haber cambiado en Cuba desde que hace un año el presidente Fidel Castro cediera los cargos a su hermano, el general Raúl Castro, ministro de Defensa y su mano derecha.
 


Incluso los medios de prensa nacionales siguen presentando al más joven de los Castro como vicepresidente del gobierno y segundo secretario del Partido Comunista, a pesar de que oficialmente es presidente y primer secretario.
La presencia de Fidel Castro, aún tras bambalinas, tiene un peso tan grande que parece difícil que algo se pueda mover en el país sin su beneplácito y muchísimo menos contra su voluntad.
A pesar de la atención que despierta en muchos medios de prensa, resulta totalmente irrelevante que Fidel Castro aparezca o no en público, lo verdaderamente importante es que sigue estando presente en la toma de decisiones.
Desde las gradas emite criterios, da orientaciones y define las grandes estrategias que se juegan sobre el terreno, varios funcionarios de gobierno fueron víctimas de sus críticas publicadas en todos los periódicos.
La mano de Raúl.-
Así, muchos tienen en Cuba la percepción de que nada ha cambiado y tal vez ese sea el principal éxito del primer año de gobierno de Raúl Castro, haber logrado mantener a la población en calma y a la cúpula gobernante unida.
Raúl Castro ha logrado incorporar a más gente suya en las esferas de poder.
Contra todos los pronósticos, un año después de que Fidel Castro cediera el mando, el país sigue funcionando. No se produjeron los anunciados levantamientos sociales ni las pugnas por el poder.
Pero mantener la paz no ha sido lo único hecho por el ministro de Defensa. Durante este año ha ido removiendo de sus cargos a diferentes dirigentes y ubicando personas de su confianza. Un proceso que se había iniciado mucho antes.
Es verdad que la máxima cúpula de gobierno es casi intocable porque todos fueron nombrados por el Comandante el 31 de julio de 2006 pero en el resto la estructura de poder hay cada día más hombres allegados a Raúl.
Por otra parte, el ministro de las fuerzas armadas está intentando poner un poco de orden en una economía carcomida por la corrupción de muchos de los empresarios y la indisciplina laboral del grueso de la población.
Las campañas anticorrupción se han intensificado y las leyes se aplican con más dureza mientras un nuevo código laboral entró en vigor para ganar más eficiencia en las empresas estatales.
La sombra de Fidel.-
Como proyecto a mediano plazo se inició una investigación sobre la propiedad en Cuba, constituyendo una comisión nacional multidisciplinaria de investigadores para analizar el tema y presentar propuestas.
Es la primera vez que se pone en tela de juicio el sistema económico cubano, fundamentalmente estatal, abriendo el espacio para formas de propiedad que puedan generar una mayor productividad.
Es posible que esto sea el preludio de cambios económicos pero lo que sí parece quedar claro es que, si se realizan, se harán lentamente, midiendo a cada paso y sin provocar conmoción social.
Fidel Castro fue siempre un hombre de mucha suerte -lo prueban los cientos de atentados fallidos de la CIA- y ahora, al final de su vida, lo reafirma esta transición, sucesión, continuidad o como quiera llamársele.
Lo cierto es que gracias a la enfermedad, su salida del gobierno se produjo en el mejor de los escenarios, el que le permite controlar desde bastidores el funcionamiento de un gobierno estructurado según su propio criterio.

 

Vilma, Raúl, Fidel y la soledad de la muerte

Por Carlos Alberto Montaner


    Al general Raúl Castro, el gobernante de facto cubano, se le ha muerto la esposa de casi medio siglo, Vilma Espín, una ingeniera química de 77 años nacida en el seno de una solvente familia de Santiago de Cuba. Deja cuatro hijos y numerosos nietos. Uno de esos nietos, Alejandro, es el jefe de la escolta de su abuelo. Uno de sus yernos, Luis Alberto Rodríguez, militar de alta graduación, es quien maneja los vastos intereses económicos de las Fuerzas Armadas.
    A Fidel Castro no le gusta demasiado el peso mediático de la familia de su hermano. Mientras Raúl, con cierto orgullo, exhibe a sus hijos y potencia su presencia en los medios de comunicación -especialmente la de su hija Mariela, una sexóloga a la que se le atribuye inteligencia y cierto espíritu de tolerancia, muy propio de su profesión-, Fidel esconde a los suyos, condenando a sus descendientes a una especie de extraña marginación que inevitablemente les ha causado graves tensiones emocionales, como han revelado algunas de las ex nueras escapadas al exilio tras convivir bajo el mismo techo con esa rara familia durante algún tiempo.
    Según los dos secretarios privados de Raúl Castro huidos a Estados Unidos -uno llegó en un bote tras haber sido representante ante Naciones Unidas, mientras el otro desertó en Rusia, donde era embajador interino; ambos notablemente brillantes-, el contacto entre las familias de Fidel y Raúl no era fluido, y ni siquiera se visitaban socialmente. ¿Por qué? Porque las relaciones entre Fidel y Raúl están montadas sobre unas bases totalmente perversas.
    Fidel, cinco años mayor que Raúl, siente un enorme desprecio moral por Raúl, y se lo hace saber con cierta frecuencia. Valora su lealtad absoluta y le reconoce un notable instinto para la gerencia burocrática de las Fuerzas Armadas, pero le parece frívolo, le molestan sus episodios de alcoholismo, le reprocha su reducida capacidad para el análisis político, le irrita su notoria falta de curiosidad intelectual y le censura ese rasgo fatal de su conducta en el que la campechanía y la vulgaridad se unen para liquidar cualquier vestigio de la majestad que Fidel supone debe acompañar al líder permanentemente.
    Raúl, en cambio, ha vivido psicológica y emocionalmente subordinado a un hermano al que admira, pese a que siempre ha ejercido la autoridad sobre él por medio de la intimidación y el atropello oral y físico; aunque, a veces, tampoco ha desdeñado otro tipo de castigo: el silencio implacable. En momentos de cólera profunda Fidel no le habla, no le contesta las llamadas, y Raúl se siente desamparado y víctima de ese invencible sentimiento de culpa que aprendió a experimentar desde la infancia.
    Es tanto el miedo que Raúl le tiene a Fidel, que García Márquez, más de una vez, ha llevado a Fidel los mensajes que Raúl no tenía el valor de transmitirle.
    Pese a las apariencias, ese tipo de humillante relación fue agrietando, poco a poco, el afecto de Vilma y de la familia de Raúl por Fidel. Es muy difícil querer, realmente, a un psicópata narcisista como Fidel. A ese tipo de gentes, por el temor que infunden, se les aplaude, se les ríen las gracias y se les brindan constantes muestras de adhesión incondicional para poder sobrevivir, pero es imposible apreciarlos. Es lo mismo que sucedía con Stalin, el dominicano Trujillo o Adolfo Hitler. Sus subalternos no los amaban con el corazón, sino con la vejiga.
    El creciente resentimiento de Vilma hacia Fidel era predecible. A ninguna mujer puede gustarle que maltraten a su marido o a sus hijos, y la señora Espín, al decir de sus íntimos, fue una buena esposa y madre. Es imposible que su reciente desaparición -un notable soporte psicológico para su esposo- y la tal vez no muy lejana muerte de Fidel no sacudan enérgicamente la vapuleada conciencia de Raúl.
    La muerte de las dos personas más importantes de su vida debe de colocar a Raúl en un torbellino emocional. Él, con 76 años, sabe que tampoco le queda mucho tiempo, sabe que su hermano le deja como herencia un país en ruinas y el delirante proyecto de conquistar el mundo de la mano del loco Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega y otros parecidos caotizadores. Sabe que, por ese camino, toda Cuba, sus propios hijos y sus nietos marcharán a la catástrofe cuando él no esté para impedirlo. Pero no adivina qué hacer porque su hermano le aplastó el carácter desde niño y ya no tiene a su mujer junto a él para aconsejarlo.
    En medio de los miles de abrazos tristes que recibe, Raúl Castro debe de ser hoy uno de los hombres más confundidos y solitarios de Cuba. Son los misterios del poder.
 

 

El Foro de Sao Paulo a los 16 años de fundado

 

Por: Alejandro Peña Esclusa (abril de 2006)

 

    Por lo general, los imperios, así como las ideologías, experimentan primero un  auge y luego una caída; pero en el caso del comunismo, ha ocurrido un interesante fenómeno. Luego del derrumbe del muro de Berlín, ha habido una recuperación inesperada, en la cual tienen mucho que ver dos organizaciones: el Foro de Sao Paulo y el Foro Social Mundial.

     Los comunistas que sobrevivieron a la debacle de 1989 analizaron con detenimiento los errores cometidos en la Unión Soviética y en Europa Oriental, sobre todo los de carácter económico, y decidieron corregirlos para permanecer en el poder e incluso expandirse, disfrazando su ideología con otras denominaciones.

     El régimen chino llevó a cabo la masacre de la Plaza Tiannanmen, y reafirmó así su carácter totalitario; pero simultáneamente abrió su economía al libre mercado, y estableció de esta manera un modelo mixto: comunista en lo político, liberal en lo económico; lo cual le permitió seguir gobernando e incrementar considerablemente su poder económico.

      Por su parte, Fidel Castro decidió otorgarle a los extranjeros condiciones preferenciales para que invirtieran sus capitales en Cuba. Era una forma de ganar tiempo mientras reorganizaba sus fuerzas. Además, en julio de 1990, creó una organización denominada Foro de Sao Paulo 1, con el apoyo del Partido de los Trabajadores de Brasil, con el fin de reagrupar a todas las fuerzas de izquierda de la región, desconcertadas por el colapso del socialismo real.

     Con esta maniobra, Castro logró juntar a todos los sectores socialistas de la región, desde los partidos democráticos, como el PRD mexicano y el Frente Amplio uruguayo, hasta los movimientos guerrilleros, como las FARC y el ELN colombianos.

     Inicialmente, según el testimonio de sus fundadores, el Foro de Sao Paulo  no pretendía "ser una nueva internacional, ni una estructura orgánica que impone condicionamientos a quienes participan, ni un transmisor de unanimidades" 2. Sin embargo, el tiempo ha demostrado que se trata de una plataforma política, con una estructura orgánica bien orquestada. Estableció un modo permanente de comunicación, un sistema de coordinación y centralización de sus actividades, una revista propia denominada América Libre 3 y, lo que es más importante, un objetivo común claramente definido: la toma del poder en Iberoamérica.

     Tuve información del Foro de Sao Paulo poco después de su fundación. Me impresionó la conjunción de sectores democráticos con grupos vinculados al narcotráfico y al terrorismo, así que decidí darle seguimiento. Periódicamente leía sus declaraciones y documentos. Cada vez que sostenía un encuentro internacional, tomaba nota de sus asistentes y de sus conclusiones. Pero podría decirse que se trataba de una curiosidad de tipo académica.

     En diciembre de 1994, luego de salir de la cárcel por las intentonas golpistas de 1992, Hugo Chávez viajó a Cuba, donde fue recibido con honores de jefe de Estado, para sellar públicamente una alianza con Fidel Castro. Posteriormente, en mayo de 1995, Chávez viajó a Montevideo para inscribirse en el Foro de Sao Paulo, que sostenía allí su V Encuentro, así que mi preocupación aumentó sustancialmente. Temía que con el apoyo del FSP, Chávez alcanzaría la Presidencia de Venezuela y luego éste le retribuiría el favor financiándolo con abundantes petrodólares y permitiéndole tomar el poder en otras naciones, como en efecto ocurrió.

     Para mi sorpresa, casi nadie sabía de la existencia del Foro, y los pocos que sabían no lo consideraban una amenaza. Había una confianza ciega en que el comunismo había desaparecido y que era prácticamente imposible su recuperación. Entonces, comencé una cruzada para advertir a los venezolanos y al mundo entero el peligro que representaba el Foro de Sao Paulo. Escribí informes, publiqué artículos, participé en programas de opinión, recorrí el territorio venezolano, viajé a Brasil, Colombia, Estados Unidos, El Salvador, España, entre otros países.

    En 1998, publiqué un folleto que circuló en toda Venezuela, que comenzaba con estas palabras: “Una transnacional del terror, autodenominada el Foro de Sao Paulo, dirigida por Fidel Castro y conformada por criminales, narcotraficantes y asesinos, pretende tomar a Venezuela por asalto muy pronto y utilizar nuestro territorio para exportar la Revolución Cubana a toda América Latina. El instrumento para materializar este macabro plan es Hugo Chávez Frías” 4.

    En el año 2000, publiqué un informe titulado “¿Qué es el Foro de Sao Paulo?” 5 y luego otro, “Radiografía del Foro de Sao Paulo” 6, que tuvo bastante difusión internacional. Allí describí las nuevas formas de lucha que había adoptado el comunismo, entre ellas, el indigenismo, o la supuesta defensa de los derechos de los indígenas, para encubrir la formación de grupos guerrilleros. La promoción del separatismo, argumentado que los territorios ocupados por las tribus indígenas son propios y no del Estado nacional. El ecologismo radical que, alegando la protección del medio ambiente, justifica la acción de terroristas que obstaculizan el control del Estado en zonas selváticas. Y una versión extremista de la llamada teología de la liberación, con el objetivo de dividir a la Iglesia Católica y justificar la violencia con argumentos presuntamente cristianos.

    Desde que Chávez alcanzó la Presidencia en 1998, el Foro se expandió  considerablemente, y sus miembros o aliados han tomado el poder en Brasil (2002), Argentina (2003), Uruguay (2004), Bolivia (2005) y Chile (2006). Como es de suponerse, ahora el Foro ha sido superado, e incluso sustituido, por las instituciones de gobierno. Actualmente funciona como maquinaria de propaganda para las políticas de Castro, Chávez y sus aliados.

     Este mismo año 2006 habrá elecciones presidenciales en Perú (abril), México (julio), Ecuador (octubre) y Nicaragua (noviembre), donde los candidatos del Foro de Sao Paulo puntean en las encuestas; mientras que Lula y Chávez pretenden reelegirse en octubre y diciembre respectivamente. En Colombia también habrá elecciones presidenciales (mayo), pero se espera el triunfo de Álvaro Uribe, quien no tiene vínculos con el FSP.

     Según los dirigentes del Foro de Sao Paulo, hoy en día existen en su seno "fuerzas de izquierda de los más diversos orígenes, algunas con ocho décadas de historia y otras creadas recientemente; marxistas y no marxistas; de inspiración social cristiana –algunas  identificadas con la Teología de la Liberación–, grupos nacionalistas o de raíz anarquista; agrupamientos con y sin definición socialista con posturas democráticas avanzadas y progresistas; sectores desprendidos de viejos partidos históricos, liberales, socialdemócratas o demócrata cristianos; organizaciones con dilatadas trayectorias dentro del sistema político legal de sus respectivos países, otras obligadas a extensos recorridos por los caminos de la clandestinidad, entre ellas varias que en determinados períodos han transitado por la vía armada” 7.

    En su último encuentro, realizado en 2005, asistieron 364 representantes de 150 partidos políticos y organizaciones sociales, pertenecientes a  Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, El Salvador, Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay, Venezuela. Además participaron entidades y partidos invitados de Alemania, Bélgica, Canadá, Cataluña, China, España, Francia, Galicia, Italia, Portugal, Suiza y Vietnam.

El doble discurso del Foro

    Después de dieciséis años de existencia, hay suficientes elementos para juzgar las actuaciones del FSP. Ya no puede alegar que se trata de un foro de discusión y de disquisiciones teóricas, puesto que muchos de sus miembros ejercen funciones importantes de gobierno. Desde su fundación, el Foro de Sao Paulo ha estado signado por una serie de contradicciones, las cuales se han profundizado con el tiempo.

    El Foro de Sao Paulo hace de la democracia un baluarte, pero a la vez defiende la revolución comunista cubana, rechazada en el mundo entero por ser una dictadura implacable, que ha asesinado y encarcelado a decenas de miles de opositores, y cercenado sin ninguna contemplación la libertad y la libre expresión de sus ciudadanos. Chávez ha seguido el ejemplo cubano, persiguiendo y encarcelando a sus opositores, y controlando todos los poderes públicos, particularmente el electoral, para garantizar su permanencia en el gobierno, sin que el Foro lo critique, por el contrario, aplaude todas sus actuaciones.  

    El FSP se opone verbalmente al terrorismo y la violencia, pero dentro de sus filas existen grupos guerrilleros, como las FARC y el ELN, que practican diariamente el terrorismo y la violencia. Igualmente condenan el narcotráfico, pero existen pruebas irrefutables de la vinculación de algunas de sus organizaciones con la producción y comercialización de narcóticos, siendo los más conspicuos los movimientos guerrilleros colombianos.  De hecho, durante los siete años de gobierno de Chávez, la relación con las FARC ha sido estrecha y de mutua colaboración.

    No todos los del FSP se identifican con la lucha armada y con los procedimientos ilegales que utilizan los grupos más radicales del Foro. Sin embargo, en lugar de desvincularse de ellos y denunciarlos públicamente, se sientan en la misma mesa y comparten una misma estrategia de acción, lo cual demuestra la carencia de principios sólidos y el pragmatismo que los mueve, idéntico al de los grupos políticos tradicionales que dicen adversar.

     El Foro rechaza la corrupción, pero cuando sus miembros llegan al poder, no la combaten, sino que la acrecientan, como ocurre en Brasil y Venezuela,  donde se evidencia el enriquecimiento personal de los funcionarios públicos y el financiamiento ilegal para sus planes de expansión continental.

    Muchos dirigentes del Foro de Sao Paulo se presentan como anti-imperialistas, pero luego subordinan el interés de su patria a los del castro-comunismo; para lograrlo, primero destruyen las instituciones del Estado. En siete años que lleva gobernando, Chávez ha secuestrado las instituciones y las ha convertido en maquinarias de acción política al servicio de otro imperialismo, el cubano.

    La principal bandera que enarbola el Foro de Sao Paulo es la lucha contra